NOTIPOLITICA:
Policía Nacional y DNCD-PN. ¿Y cómo se les puede creer?
Desde el momento que se asiste al penoso espectáculo de una rueda de prensa pornográfica y con miras de que la atrapada opinión pública aceptara sus repulsivos argumentos para justificar la incursión de un destape criminal fuera de toda proporción al ser hijo de la asociación delictiva entre el poder político, las fuerzas encargadas del orden público en materia civil y de drogas y la criminalidad organizada, por obligación nadie va a creer, que para la segunda oportunidad que se anuncia se efectuará en este día, no podría ocurrir algo mucho peor que la vez anterior y mucho más, cuando se conoce que las entidades auspiciadoras de la nueva entrega mediática se encuentran comprometidas o muy vistas con el crimen y la extorsión a gran escala.
De ahí que nadie con sentido común se encuentre en ánimo de creerle a la jefatura policial como a la presidencia de la dirección de drogas en lo referente al entramado delictivo conocido como Figueroagate y menos, cuando como se ha visto, la misma policía y la misma dirección de drogas no hacen nada bien para que el asunto criminal se dilucide objetivamente y lo que se comprueba con ese ir y venir de fiscales y procuradores, que sencillamente y ante la orfandad de pruebas creíbles, se muestran incapaces de formular acusaciones especificas y de veracidad cierta ante cualquier tribunal.
Sin embargo y aún con tales antecedentes, vemos que la atrapada opinión pública todavía quiere creer que a ambas instituciones se les puede dar el beneficio de la duda y por eso, la razón de que el anuncio de una rueda de prensa matutina haya despertado tantas expectativas.
Ahora bien, ¿cómo se resolverá lo de este último entramado criminal de absoluta beligerancia e impunidad y el que desde que estalló y por sí mismo ha asesinado a siete cómplices, cuando todavía aquel otro compuesto por altos oficiales y “académicos” de la Marina de Guerra, ese que provocó la matanza de siete narcotraficantes al momento de desembarcar drogas y una suma millonaria en dólares estadounidenses, conocido ya como “caso Paya”, ninguno de sus responsables han sido condenados y cuando se tiene en la memoria, que el batallón de militares de la Fuerza Aerea que dirigían dos generales en activo, secuestró o le quitó a la policía que los tenía detenidos, a tres militares-oficiales que momentos antes habían participado en el asalto a la empresa Parmalat en busca de drogas ilícitas, tampoco nadie ha sido tocado por la justicia y peor, que en el caso del Quirinogate, en donde oficiales del Ejercito eran sus actores principales, solo porque EEUU intervino, fue que algunos pudieron ser apresados, enviados a Nueva York y hasta que allí un tribunal federal llegó a acuerdos extralegales que ahora mismo tienen a punto de que vuelva a la libertad el instigador y autor principal de esa asociación criminal, entonces, un capitán de aquella rama militar y para tampoco olvidar que la desconfianza generalizada se mantiene, al recordar como un grupo de oficiales policiales masacraron al reo Florián Felix, enviándole a la tumba en un santiamén y después de escenificar una comedia trágica con la supuesta rebeldía de un reo tan profundamente implicado en el narcotráfico y quien desde la cárcel ordenaba muertes y también embarques?
Teniendo un mosaico semejante de criminalidad organizada desde las instituciones del poder, por obligación que la duda siempre prime en todas y cada una de las decisiones que las instituciones encargadas de preservar el orden público en materia civil o de drogas realicen y por vía de consecuencia, suceda que la misma prensa, que en la generalidad de los casos ha sido aliada muda de las tropelías policiales y de antidrogas, no albergue expectativa alguna de credibilidad merecedora de un juicio sereno.
Muy por lo contrario, todo lo que hasta ahora se ha visto en el sainete tragi-cómico y pornográfico que durante meses ha sido presentado y el que ahora se acentúa con la critica de sus iguales boricuas, quienes se muestran dolidos porque ciertas autoridades criollas han jugado a las dos caras en todo lo relativo al Figueroagate, obliga a que se entienda, que lo que se presente o quiera divulgar se le tenga dudas y sí se le vea como un nuevo intento de encubrimiento, justamente tal como hasta ahora y desde que el asunto entró a las primeras planas periodísticas, se ha mantenido.
¿Porqué creerle a unas autoridades que no han sido capaces de dilucidar todo lo relativo al Atiemargate, que es la última versión y más sofisticada de transporte ilegal de cocaína a España camuflajeada como cargamento de mármol, cuando la misma jefatura policial jugó un papel protagónico (por acción u omisión) favoreciendo al delincuente de cuello blanco que dirigía ese desorden amoral y a quien hasta se le hiciera “policía honorifico”?
Entonces, es realmente muy cuesta arriba creerle a este tipo de autoridad y menos, cuando la misma policía y junto a la dirección de drogas, tienen el dudoso “record” de protagonizar la cadena de muertes sorpresivas e inacabables de los llamados “intercambios de disparos”, que en la práctica son verdaderas ejecuciones extrajudiciales y las que anualmente pasan de los 500 asesinados, particularmente desde el 2004 hasta el presente, mientras el saldo de “riqueza ambulatoria” que acompaña a tantos de sus oficiales y alistados deja muy poco a la imaginación como para no suponerles parte del crimen organizado.
Es por eso que nos preguntamos el cómo se les puede creer, si hasta ahora y en líneas generales, cuanto hacen no merece la credibilidad pública y menos el menor testimonio de solvencia moral. Una lástima, porque en las dos instituciones, no es que todo no sirva o que ande manga por hombro, sino que sencillamente un grupito se ha beneficiado de la extraña inmovilidad institucional que allí existe y que se refleja en ese hecho tan chocante, del grave conflicto de intereses que se presenta desde el momento que se observa, que el actual jefe policial y como ingeniero de profesión, es a su vez un beneficiado y privilegiado contratista de obras gubernamentales.